Pedro Parra: terroir, microterroir y la borgoñización del vino

Pedro Parra: intérprete del terroir

Pedro Parra es uno de los consultores de terroir más influyentes del mundo del vino. Ingeniero de montes, doctor en terroir por la Universidad de París y asesor de bodegas en más de una docena de países, Parra no se define como un experto en suelos sino como un intérprete: su trabajo consiste en entender qué quiere lograr el productor y si el terreno tiene el potencial para hacerlo realidad. Sin empatía, dice, el asesoramiento no funciona.

En este episodio de Descorchados hablamos con él durante más de una hora sobre algunos de los temas más importantes del vino contemporáneo.

Microterroir: la escala que lo cambió todo

Formado en cartografía satelital, Parra desarrolló su concepto de microterroir trabajando en Chile con parcelas de 200 hectáreas. Mientras los estudios clásicos se centraban en regiones enteras, él buscaba las variaciones dentro de una misma viña: qué cambia de un sector a otro, por qué una hilera produce algo distinto a la de al lado. Ese cambio de escala transformó su forma de entender el terroir.

La borgoñización del mundo del vino

Uno de los momentos más interesantes del episodio. Parra analiza cómo Borgoña se ha convertido en el ideal máximo del vino fino, generando una obsesión global por los suelos calcáreos que en muchos casos no tiene ningún sentido geológico. Señala a Luis Gutiérrez (The Wine Advocate) como el crítico que «inoculó» este estilo en Chile y Argentina a partir de 2014, y apunta a Dirk Niepoort, Raúl Pérez, Comando G y Telmo Rodríguez como los precursores en España.

La paradoja, explica, es que bodegas como Comando G hacen técnicamente lo opuesto a Borgoña —raspón, bajas temperaturas, suelos de arena— para llegar a un resultado sensorial similar: finura y tensión.

España, 20 años por delante

Parra afirma algo que sorprende: España va dos décadas por delante de Francia e Italia en la gestión del cambio climático y la viticultura en zonas cálidas. Y añade que el país tiene una riqueza de roca calcárea a la que todavía no se le saca todo el provecho.

Itata y los vinos con nombre de músicos de jazz

Cansado de los viajes y con ganas de demostrar que su teoría funcionaba en la práctica, Parra creó su propio proyecto en Itata, una zona pobre del sur de Chile con suelos de granito descompuesto y viñedos cerca del mar. Trabaja con País —variedad traída por los españoles hace 500 años— y Cinsault. Sus once vinos llevan nombres de músicos de jazz: Monk, Hub y otros elegidos según si el vino tiene grip, tensión o complejidad, conceptos que aprendió de su profesor de saxofón.

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